Viernes 12 de marzo 2021

Flexibilidad: La clave para afrontar el mañana.

Gerald Jácome, Director Ejecutivo de Amautha Hub, habla de que no existe una única respuesta para el futuro del trabajo, por eso la capacidad de reinventarse y adaptarse con la mayor agilidad posible es clave.

No existe una única respuesta para el futuro del trabajo, por eso la capacidad de reinventarse y adaptarse con la mayor agilidad posible es clave.

 

Flexibilidad: La clave para afrontar el mañana

La flexibilidad es clave. Hemos escuchado a emprendedores y a pequeñas y medianas empresas. Algunos buscan una solución híbrida, tener la capacidad de poder trabajar libremente desde la casa y/o la oficina, otros están más deseosos por volver a una oficina tradicional, pero quieren contratos flexibles para afrontar esta incertidumbre. A otros les preocupa pedir a sus equipos que se trasladen en transporte público por lo que la proximidad física en la oficina se convierte en su prioridad. Y eso es lo increíble de Amautha Hub, estamos donde las personas quieren estar. Una ubicación privilegiada donde realmente lo tienes todo a tu alrededor. Somos un proveedor de espacios de trabajo con la capacidad para adaptarse a las nuevas prioridades.

Tener que poner a funcionar soluciones fáciles, accesibles, que la gente pudiera entender y que pudiera incorporar a sus negocios de manera muy dinámica fue un desafío. Soluciones tales como Amautha virtual office 2.0, Amautha Office Management, Amautha Meeting Time, además de nuestra oferta educativa a través de la digitalización de Amautha Sessions y Amautha Experience permitieron que varias PyMEs y emprendedores en Guayaquil pudieran reinventar sus negocios de manera ágil, dinámica y rápida. Ahí fue
donde nos dimos cuenta que estos casi 16 años de construcción de soluciones digitales pensadas de manera estratégica en la sofisticación tecnológica de los latinoamericanos sirvieron para que muchos de estos emprendedores pudieran reinventarse en tiempo récord.

¿Cómo reunimos a grupos de trabajo?

Estamos abordando este complejo problema mediante un conjunto de circunstancias en constante evolución, al mismo tiempo que intentamos equilibrar la seguridad, la productividad, la logística y la percepción de nuestros miembros y colaboradores.

Durante las primeras ocho a diez semanas de la orden de aislamiento en Guayaquil, estábamos entre el grupo de personas que se sentían aliviadas por trabajar a distancia. Sin embargo, a medida que transitábamos el segundo mes, comenzamos a darnos cuenta (a pesar de todos los comentarios positivos de los empleados sobre el trabajo desde casa) de que debíamos comenzar a planificar un regreso a una nueva normalidad para cuando pudiéramos volver a la oficina de una manera segura.

Descubrimos más de una docena de estudios que sugerían que el trabajo a largo plazo desde casa tiene un impacto negativo en las personas. Por ejemplo, el 56 % de las personas reporta un aumento de la ansiedad (Forbes), el 32 % está más distraído ( Upwork ), y el 45 % de los empleados informaron ser menos productivos cuando trabajan desde casa (Eagle Hill Consulting). Y, de hecho, el 90 % de las personas afirmaron querer volver a una oficina al menos un día a la semana, según una encuesta realizada a través de nuestros canales digitales.

¿Preparación de nuestras instalaciones?

Nuestra principal prioridad era asegurarnos de que nuestros espacios fueran seguros y cumplieran con las disposiciones dadas por el COE Nacional y Cantonal. De hecho, nuestro equipo de operaciones y diseño hicieron un trabajo increíble, tanto con los puestos asignados de nuestros colaboradores, así como también con todos los espacios comerciales que proporcionamos a nuestros miembros. Se nos ocurrió una estrategia de tres partes: 1) implantar el distanciamiento social en la oficina, 2) actualizar nuestros espacios físicos  y 3) establecer nuevos protocolos. Esta estrategia se puede revisar al detalle dentro de nuestro Manual de Seguridad de Soluciones para afrontar COVID-19.

Para implementar el distanciamiento social en nuestras oficinas, disminuimos la
capacidad de la sala de reuniones, recepción y ascensores. Marcamos cada espacio de trabajo con líneas blancas y azules para que nuestros miembros sepan dónde pueden trabajar a una distancia segura. El equipo agregó muchas señalizaciones en todas las áreas comunes que incentivan a las personas a distanciarse socialmente. Hicimos que nuestros pasillos principales fuera de un solo sentido para eliminar los cuellos de botella y las interacciones cercanas.

También adquirimos y distribuimos equipos de protección personal, dispensadores de toallitas y desinfectantes UV para teléfonos celulares, y mejoramos la calidad del aire con horas extendidas del sistema de climatización, mantenimiento mejorado de filtros y sensores de calidad del aire. En términos de nuevos protocolos, introdujimos normas de uso de mascarillas, chequeo de temperatura y una política de escritorios limpios para que las personas no dejaran artículos personales en el trabajo.

El cambio como oportunidad

Ser flexibles no es solo una actitud que deba tomarse como medida corporativa; es importante que cada persona esté abierta y dispuesta a los cambios y desafíos que deben enfrentarse, especialmente en contextos tan extremos como el que estamos viviendo en la actualidad.

En la vida hay muchas cosas que no elegimos, pero tenemos que aprender a convivir con ello igual, como puede ser el lugar en el que nacimos o distintas circunstancias adversas que nos presenta la vida, y por ende requiere de nosotros cierta flexibilidad para sobrellevarlo. Creo que las tácticas y estrategias pueden ser flexibles, pero los principios y valores no. No creo exista generación mejor preparada para crear, aprovechar y demandar el cambio como ésta. Una generación que encuentra en la adversidad una oportunidad de replantearse las cosas. Los desafíos sin duda alguna vienen para mostrarnos que nada es igual, que sí, tenemos que enfrentar las cosas. En todo este tiempo aprendí que todas las cosas malas vienen para mejorarnos. La vida solo tiene sentido si la enfrentamos con fe, esperanza y ganas de comernos al mundo.

El regreso a la oficina

La pandemia del COVID-19 dejó en evidencia la necesidad de espacios y formas de trabajo flexibles, ya que las reuniones virtuales mostraron el ahorro que en tiempos de traslado y la posibilidad de trabajar de manera multidisciplinaria con personas de distintas empresas y regiones es posible.

Si bien el mundo pudo adaptarse, en su gran mayoría, al trabajo remoto, trabajar fuera del propio hogar sigue siendo una necesidad. Es muy difícil pensar en cualquier empresa de servicios que indefinidamente pueda trabajar desde la casa. En estos meses, el sentido de propósito, la urgencia, la ansiedad de hacer lo que uno hace mejor por su institución, generó aumentos de productividad y de compromiso con la misión de la institución. Pero en el tiempo, eso empieza seguramente a decrecer. Probablemente el regreso a las oficinas sea gradual, pero implique también una conformación de equipos multidisciplinarios. No es malo para los emprendimientos, pequeñas y medianas empresas donde todos deben aprender hacer de todo un poco. Esto es una manera de crear un ecosistema mucho más conectado a nuestro modelo de negocio. Donde todos trabajan en el mismo sitio, hay más flexibilidad.

Estamos comprometidos y convencidos de que queremos hacer de la vuelta a la oficina, una decisión fácil, una decisión simple de tomar. En donde se priorice siempre la salud y la seguridad de los equipos. Juntos en este escenario hacia el futuro. Un escenario flexible, nuevo, cambiante, dinámico y desafiante.

Ven y se parte de nuestra comunidad. ¡Te esperamos!

Gerald Jácome E.
Director Ejecutivo
Amautha Hub